domingo, 22 de abril de 2007

Para ese gran amigo, mi confidente, mi cupido! jeje jeje

Llevo días intentando escribir algo sobre Edgar pero no se como resumir a esa gran persona que tuve la oportunidad de conocer. Y es que nuestra amistad siempre fue por etapas, de repente nos encontrábamos en todas las fiestas y por los pasillos y nos quedábamos platicando horas, y después durábamos semanas sin volvernos a encontrar. Imaaaaaaaaa! Me gritaba siempre que me veía, con su sonrisa ya tan característica que todos recordamos. De repente le decía que porqué era tan feliz? Y el me decía que porqué no?

Me acuerdo que lo conocí en los expressos, cuando yo estaba apenas entrando a la prepa, y en ese entonces se convirtió en mi confidente de mis líos amorosos. Me acuerdo que cada que le contaba, primero me decía “Otra vez Imaaa???” y después salía con algún consejo que me tranquilizaba. Y con esa sonrisa que me alegraba el momento.

Es increíble como hace apenas un par de semanas nos encontramos en el malecón de Vallarta. Lo primero que me dijo fue “Ya sabía que ibas a estar por aquí”. Me presumió todas las pulseras que tenía de los mil antros a los que había entrado, burlándose porque yo aún no había entrado a ninguno. De hecho me quedó debiendo una party a cambio de un comentario algo inoportuno que después intentó rectificar. Me la debes aún eh! Ni creas que no me la voy a cobrar, si ya te había dicho que no es tan fácil librarse de mi!

Y justo el viernes de la semana pasada que lo volví a ver recordé que no tenía fotos con el después de 6 años de conocernos, por lo que tomé este par. Se ve en la foto lo mucho que me alegraba tu sonrisa, hasta yo estoy sonriendo, y mira que eso es raro! Tantas cosas que me faltan por decir de ti, pero mejor me esperaré a que nos volvamos a encontrar y así decírtelo frente a frente, como debí de haberlo hecho antes.

Por lo pronto, me quedo con una de tus mejores consejos de procurar estar feliz porque el llorar no me resolvería nada. “Nunca dejes de sonreír porque no sabes quien se puede llegar a enamorar de tu sonrisa”, para mi esa siempre será tu frase aunque cada que te la dijera te burlaras por lo cursi que sonaba en mí esa frase.

Se te extraña y pronto nos estaremos viendo. Por mientras se que me seguirás aconsejandome desde allá arriba y seguramente estarás ya organizando alguna fiesta tipo Recargue ; ) Y otra cosa, una promesa es una promesa que no se me ha olvidado así que un día de estos la llevo a cabo, va que va? Ahí me das una ayudadita desde donde estes : D

***Inma***




1 comentario:

Anónimo dijo...

Inma,

Bueno, obviamente agrego mi comentario a las notas que dedicas a Edgar, hoy supe lo sucedido y te prometo que me embarga la tristeza.

Conocí a Edgar por esa cosa extraña que denominamos "azar", y no quiero dejar pasar la ocasión para decirte a ti y al resto de sus amigos y familia, lo que siento en este momento.

Lo poco que conocí de él fue siempre lo mismo, y digo "lo mismo" porque en verdad era un chavo que siempre sonreía y siempre dispuesto a ayudar. Tuve la fortuna de contar con su apoyo en una actividad en la que le pedía que compartiera algunas de sus experiencias con otros chavos de su edad y sabes? ahora que lo pienso, cuán grato me es sentir que todos los que estuvimos allí nos quedamos con una partecita de su amor por cada cosa que hacía. A partir de ese momento, me gané una sonrisa cada vez que le veía en donde fuera.

Edgar: se que estas en un mejor lugar, que probablemente entre los muchos angeles que existen donde te encuentras te es dificil identificar mi nombre, pero se que sonries de ver que aquí te recordamos y que hay muchas personas recordandote y recordando el legado que dejaste: tu linda amistad.

A ti Inma y a todos quienes hayan tenido la fortuna de conocerlo, reciban mis más sinceras condolencias y aunque se que mis palabras poco pueden hacer para mitigar su dolor, sentí el profundo deber de decirles que hay mucha gente en el anonimato que compartimos la pena y esperamos su pronta resignación.

Descansa en paz y sonrie desde el cielo, Edgar!

Alma D. López
Abril 23, 2007